lunes, 4 de marzo de 2013

AYUDAME A SER FUERTE



Todas las cosas de DIOS merecen escucharlas o leerlas con mucha atención, de esta manera el Señor nos ira capacitando y fortaleciendo para poder hacer ya el bien que queremos hacer y no hagamos el mal que no queremos hacer.

DIOS les bendiga.

huellas



Sigamos reflexionando con la luz de cristo y sigamos sus huellas, dejémonos cargar por ÉL cuando ya no podamos más, sintamos su amor siempre porque ÉL jamás nos deja solos, aprendamos a sentir su presencia en nuestras vidas, recibamos su amor, paz y alegría que solo Él nos sabe dar.

DIOS les bendiga.

JESÚS SALVADOR DE LOS HOMBRES¡SALVANOS!



Gracias Señor por salvarnos, tenernos tanta paciencia Señor, a pesar de nuestra ingratitud tú estas allí entregando todo por nuestra salvación. Esperando que nosotros te demos el Sí, dejemos llenar nuestra alma, gravar tu nombre en nuestro pecho y sabernos tuyos por siempre.

DIOS les bendiga.

Me has seducido Señor



Gracias Señor por llamarnos a pesar de nuestra pobreza, tu nos conoces Señor y caminas junto a nosotros, nos hablas en el silencio al corazón y nos amas Señor, jamás permitas que nos apartemos de ti.

DIOS les bendiga.

sábado, 2 de marzo de 2013

OBRAS DE MISERICORDIA

OBRAS DE MISERICORDIA
Las obras de misericordia son acciones caritativas mediante las cuales ayudamos a nuestro prójimo en sus necesidades corporales y espirituales (cf Is 58, 6-7: Hb 13, 3). Las obras de misericordia son 14 y se dividen en 7 Espirituales y 7 Corporales.
 
Las 7 Obras de Misericordia Espirituales
Instruir, aconsejar, consolar, confortar, son obras de misericordia espirituales, como también lo son perdonar y sufrir con paciencia. (Catecismo)

Enseñar al que no sabe 1. Enseñar al que no sabe. Es importante que cooperemos con nuestros hermanos, pero es mas importante enseñarles a realizar por ellos mismos aquello que no saben. Por ello, enseñémosle a orar, a perdonar, a perdonarse, a compartir, etc.
Dar buen consejo al que lo necesita2. Dar buen consejo al que lo necesita.
Para dar buen consejo es necesario que nosotros mismos hayamos sido aconsejados por un director espiritual, que nos ayude a orar a Dios Padre, para que nos envíe su Santo Espíritu y nos regale el don de consejo. Así, bajo la guía del Señor, tanto nuestras palabras como nuestro actuar, serán un constante aconcejar a los que lo necesitan.
Corregiralqueyerra.jpg (45675 bytes)3. Corregir al que se equivoca.
Muchas veces nos enojamos o reímos cuando vemos a algún hermano equivocarse, olvidándosenos que no somos perfectos e inevitablemente nos equivocaremos también. Pensemos, ¿nos gustaría que se rieran de nosotros?, definitivamente NO, así que, cuando alguien se equivoque corrijámoslo con amor fraternal para que no lo vuelva a hacer.
Perdonaralquenosofende.jpg (83504 bytes)4. Perdonar al que nos ofende.
¡Que difícil!, tanto que Jesús nos dice que debemos perdonar 70 veces 7, es decir, SIEMPRE. Además en el Padre Nuestro, nos pone la condición de PERDONAR NUESTROS OFENSAS, COMO NOSOTROS PERDONAMOS A LOS QUE NOS OFENDEN. Así que, a perdonar, perdonar, perdonar....
Consolar al triste5. Consolar al triste.
Jesús nos ha dicho: "Dichosos los que lloran porque serán consolados". El consuelo de Dios, por medio de su Espíritu Santo, nos consuela. Pero, además, Dios se vale de nosotros para consolar a los demás. No se trata de decir: no llore, sino de buscar en las Escrituras, las palabras que mejor se adecúen a la situación. En los salmos podremos encontrar esa palabra de consuelo que requerimos, por eso, es conveniente recitarlos y meditarlos constantemente.
Sufrir con paciencia los defectos del prójimo 6. Sufrir con paciencia los defectos del prójimo. ¡Que fácil es ver la paja en el ojo del prójimo y no vemos la viga en el nuestro!. Cuando seamos capaces de disimular los defectos de nuestro hermano, estaremos colaborando en la construcción del Reino del Señor. Tengamos paciencia con los ancianos, los niños, el vecino, el compañero de trabajo y ellos la tendran con nosotros, en nuestros defectos.
RogaraDiosporvivosydifuntos.jpg (63849 bytes)7. Rogar a Dios por los vivos y los difuntos. Cuando escucho a mis hijos orar pidiendo a Diosito por nosotros, por sus hermanos, por sus compañeros de escuela y por sus abuelitos ya fallecidos, me siento agradecido de saber que muchos elevan una oración al Creador por mi y por mis familiares o amigos que se me adelantaron a la casa del Padre. Cada oración es una intercesión, y el Señor nos pide que oremos unos por otros para mantenernos firmes en la fe, así como El oró por Pedro para que una vez confirmado, le ayudara a sus hermanos.
 
 
7 Obras de Misericordia Corporales
Las obras de misericordia corporales consisten especialmente en dar de comer al hambriento, dar techo a quien no lo tiene, vestir al desnudo, visitar a los enfermos y a los presos, enterrar a los muertos (cf Mt 25, 31-46). Entre estas obras, la limosna hecha a los pobres (cf Tb 4,5-11; Si 17, 22) es uno de los principales testimonies de la caridad fraterna: es también una práctica de justicia que agrada a Dios (cf Mt 6, 2-4) . (Catecismo)
visitar a los enfermos 1. Visitar a los enfermos.. Visitar a los enfermos. Nuestros hospitales estan llenos de enfermos olvidados por sus familiares, o bien, personas que por la lejanía con el centro hospitalario, no reciben visita alguna. Es bueno dar dinero para los necesitados, pero que bueno es darnos nosotros mismos. Compartamos de nuestro tiempo con ellos y llevémosles una palabra de aliento, un rato de compañía a esos cristos en su monte de los olivos.
Dar de comer al hambriento 2. Dar de comer al hambriento.

Jesús nos ordena compartir con el necesitado cunado nos dice, "El que tenga dos capas déle una al que no tiene, y el que tenga alimento, comparta con el que no"(San Lucas, 3-11). Al compartir nuestro alimento, no solo les llenamos el estómago a nuestros hermanos necesitados, sino que les mostramos el amor de Dios que no los deja desfallecer.
Dar de beber al sediento3. Dar de beber al sediento. Con cuantas ganas nos bebemos un vaso de agua fresca luego de recorrer un largo trecho para calmar nuestra sed. ¿Cuántas veces pensamos en nuestros hermanos que no tienen un lugar donde beberlo?. Pensemos en aquellos que se enferman porque deben calmar su sed con agua contaminada, aquellos que mueren de sed porque otros la desperdician, incluso Jesús, en su trance de muerte, sintió sed y lo exclamó con tanta vehemencia, que un soldado romano le acercó una esponja con hiel y vinagre para que la calmara. ¿Sómos nosotros peores que ese soldado romano como para negar agua al sediento?.
Dar posada al peregrino4. Dar posada al peregrino. Existen muchos inmigrantes que esperan nuestra ayuda para poder vivir dignamente junto a su familia, ayuda que debe hacerse presente en toda forma y a todo momento. Recordemos que esos hermanos desposeídos son Sagrarios del Espíritu Santo que merecen al menos una Tienda de Encuentro con el amor Divino.
Vestiraldesnudo.jpg (78260 bytes)5. Vestir al desnudo. A menudo nos encontramos con hermanos que estan vestidos con harapos o bien se encuentran desnudos, viéndose disminuída su dignidad de hijos de Dios. Ayudémosles a recobrarla brindándoles una vestidura limpia y respetable, que les permita reencontrar al Señor en la bondad de los demás.
Visitar a los encarcelados6. Visitar a los encarcelados. Cada mañana nos levantamos y corremos a los centros de estudio o trabajo, y posiblemente pasemos frente a un centro de reclusión en el que muchos de nuestros hermanos sufren la soledad y la indiferencia. Nuestra Santa Madre Iglesia nos llama a llevarles, no solo cosas materiales, sino el cariño de toda la comunidad a cada uno de ellos, para que se sientan parte del rebaño del Único Pastor.
Enterrar a los muertos 7. Enterrar a los muertos. Sepultarlos no significa olvidarlos, por el contrario, esta obra de misericordia coporal nos lleva a la obra de misericordia espiritual que nos invita a rezar por los vivos y los muertos. Al enterrarlos no debemos olvidar que es nuestro deber mantener sus sepulturas en buen estado, pues en ellas se contienen los restos mortales de aquellos que fueron Templo del Espíritu Santo.
 
 

PARA ENTENDER Y VIVIR LOS MANDAMIENTOS


1.- Yo soy el Señor tu Dios; no tendrás otro Dios más que a mí. Amarás a Dios sobre todas las cosas.
Existe un sólo Dios en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Dios ha creado todas las cosas. Sólo a Él hay que adorar. ¿Y qué significa adorar? Reconocerlo como ser supremo y dueño de todo. Él tiene en sus manos todo el poder. Sólo Él puede darnos la felicidad.
Cuando uno piensa que el dinero, el sexo o el poder son lo más importante comete pecado de idolatría, igualmente cuando uno pone cualquier otra cosa como más importante que Dios (TV, alcohol, drogas, deporte, la pareja, el trabajo, el estudio, etc.), o si uno piensa que una imagen o estatua tiene el poder de Dios para ayudarnos, pues ellas son sólo representaciones, nada más.
También es pecado atribuir poder especial a las cosas materiales (piedra, imán, ojo de venado, muñecos, herradura de caballo, amuletos, talismanes, etc.) o a los animales (tecolote, gallina negra, gato negro, etc.) o a los ritos (limpias, lectura de cartas, de la mano y del café, uso de la guija y del tarot, etc.).
Hay que saber que sólo Dios tiene el poder y nosotros dependemos de Él y no de las cosas, los animales o los ritos. Así que nadie puede hacernos daño, si estamos con Dios ni la brujería ni los animales ni los objetos ni el mismo demonio. Éste tiene poder solamente para aquéllos que se entregan a él voluntariamente y viven lejos de Dios en pecado.
Si queremos seguir este mandamiento tenemos que renunciar a creer en el espiritismo, las supersticiones, horóscopos, la suerte y las brujerías, pues no tienen poder sobre un cristiano.
Si hasta ahora hemos creído en tantas cosas tan falsas que están en contra de nuestra fe, ha sido por ignorancia. De ahora en adelante tenemos que hacer un esfuerzo por “amar a Dios por sobre todas las cosas”.
2.- No tomarás el nombre de Dios en vano.
El nombre de Dios es santo. Por lo tanto hay que pronunciarlo con todo respeto, para alabarlo y bendecirlo, nunca sin respeto y por costumbre. Pero ¿cuál es el nombre de Dios? El antiguo testamento lo llama Yahvé (YO SOY). Pero Jesús nos enseña a llamar a Dios “Abba” (Padre). Pero cualquier referencia a Dios debe ser hecha con todo respeto. Lo mismo sucede con el juramento, que consiste en poner a Dios como testigo de la verdad de lo que se dice.
¿Cuántas veces hemos mencionado el nombre de Dios sin respeto? ¿Cuántas veces hemos tomado el nombre de Dios por testigo de algo falso?
3.- Santificarás los días festivos.
¿Cuáles son los días festivos? Todos los domingos, mas el día primero de enero, en el que se conmemora la maternidad de la Virgen María, el día 12 de diciembre dedicado a la Virgen de Guadalupe y el día 25 de diciembre en el que se recuerda el nacimiento de Jesús.
¿Qué hay que hacer en los días festivos? Descansar de los trabajos normales de la semana, convivir sanamente, hacer obras de misericordia (visitar enfermos, ayuda a necesitados, etc.). Instruirse en la religión, alabar a Dios.
Donde hay misa es obligación participar en ella con fe y devoción; donde no hay misa, hay que tratar de participar en un encuentro de oración. No podemos ser verdaderos cristianos si vamos a la iglesia sólo de vez en cuando, con ocasión de una fiesta, una quinceañera, un bautizo. Tenemos que hacer el esfuerzo por conocer nuestra fe y vivirla.
Hasta ahora ¿qué hemos hecho? ¿Hemos cumplido con nuestras obligaciones religiosas o nos hemos olvidado?
4.- Honraras a tu padre y a tu madre.
Este mandamiento obliga a los hijos respetar a sus padres, obedecer sus órdenes (siempre no estén en contra de Dios) y ayudarlos en sus necesidades.
Al mismo tiempo, obliga a los padres a preocuparse por el bien de sus hijos, ayudándolos a crecer física, moral e intelectualmente. En la medida en que los hijos van creciendo, va aumentando su responsabilidad hasta que puedan tomar verdaderas decisiones.
Es Dios quien llama a unos al matrimonio y a otros hacia su entrega total para su servicio. Por lo tanto ningún padre tiene el derecho de mandar a los hijos, oponiéndose a los planes de Dios. Lo que tienen que hacer es ayudar a los hijos a descubrir la propia vocación para aceptarla y vivirla con fe y entusiasmo.
Ni pueden obligar a los hijos a casarse con tal o cual persona, escoger una carrera en lugar de otra. Cuanto más grandes se hacen los hijos, tanto más se hacen responsables de su destino. Entonces los papás se vuelven en los primeros consejeros de sus hijos.
Cada uno examine su conciencia para ver en qué ha fallado como padre, madre, hijo o hija.
¿Te has preocupado por escuchar los consejos de tus padres? ¿Has tratado de platicar con ellos y ayudarlos en sus necesidades?
Como padre o madre, ¿Te has preocupado por el bien de tus hijos?, ¿Cuántas veces te has metido en la vida privada de ellos, provocando disgustos y divisiones?, ¿Te has preocupado por dar buenos ejemplos a tus hijos y ayudarlos a madurar en la fe?
5.- No matarás.
Para cumplir con este mandamiento, hay que evitar todo lo que puede hacer daño a la propia salud, como son las drogas, borracheras, excesos en la comida, etc.
Y por lo que se refiere a los demás hay que evitar los pleitos, los insultos, los odios, los rencores, las envidias, los chismes en fin todo lo que puede casar daño al prójimo. Hay que recordar que el aborto es una forma de homicidio y por lo tanto constituye un grave pecado. Otra manera de causar daño a los demás, está representada por el escándalo. Escandalizar a un inocente es algo grave en cuanto lo induce al pecado que causa la muerte espiritual.
Al mismo tiempo este mandamiento nos ordena querer a todos, perdonar las ofensas. Si queremos que Dios nos perdone, no tenemos otro camino que perdonar al prójimo las ofensas que nos ha causado. Jesús ha dicho que si guardamos algún odio o rencor o alguna ofensa recibida no recibiremos el perdón de Dios. Así que de nosotros mismos depende.
6.- No cometerás adulterio ni otras acciones impuras.
El adulterio consiste en las relaciones sexuales entre una persona casada y otra que no es el esposo o la esposa. Este mandamiento prohíbe también las relaciones sexuales entre personas que viven en amasiato (sin casarse por la Iglesia), entre novios, con prostitutas, entre personas del mismo sexo o con animales. Es pecado también provocarse uno mismo satisfacción sexual (masturbación) ya que representa un acto egoísta, pues el amor debe ser compartido.
Para cumplir con este mandamiento, hay que evitar las conversaciones con fondo sexual, chistes colorados, pornografía y bailes desordenados.
Es cierto el impulso sexual es muy fuerte y es fuente de muchas tentaciones. Sin embargo tenemos que estar convencidos de que con la ayuda de Dios y a buena voluntad se puede vencer. Acordémonos de que el que se pone en la tentación cae con facilidad.
7.- No robarás.
Este mandamiento prohíbe quitar, dañar y destruir lo ajeno. Los fraudes, las falsificaciones, las trampas en los negocios, el uso de moneda falsa, van en contra de este mandamiento.
Para que Dios perdone hay que devolver cuanto antes lo robado y en la medida de lo posible.
8.- No levantarás falsos testimonios contra tu prójimo ni mentirás.
Este mandamiento obliga no calumniar al prójimo, ni mentir, ni contar los defectos de los demás sin necesidad, ni pensar mal de la gente. Todo esto puede provocar graves daños al prójimo. Por lo tanto, si queremos que Dios nos perdone tenemos que tratar reparar hasta donde sea posible el daño hecho en los demás.
9.- No desearás la mujer de tu prójimo ni consentirás pensamientos ni deseos impuros.
Este mandamiento completa el sexto y se refiere a los pecados internos con la relación al sexo. No sólo es pecado cometer el desorden sexual sino también desearlo.
10.- No codiciarás las cosas ajenas.
Este mandamiento completa el séptimo y consiste en no desear tomar lo ajeno. Dios quiere que luchemos para superarnos, pero no quiere que seamos egoístas y envidiosos. El ansia del dinero puede llegar a esclavizarnos, con graves peligros para nosotros y el prójimo.

viernes, 1 de marzo de 2013

Los Diez Mandamientos

Yo guardo los 10 Mandamientos de Dios, NO los de la Iglesia Católica
En el Antiguo Testamento Dios entregó los Diez Mandamientos a Moisés en el Sinaí para ayudar a su pueblo escogidos a cumplir la ley divina.
Jesucristo, en la ley evangélica, confirmó los Diez Mandamientos y los perfeccionó con su palabra y con su ejemplo.
Nuestro amor a Dios se manifiesta en el cumplimiento de los Diez Mandamientos y de los preceptos de la Iglesia.
En definitiva, todos los Mandamientos se resumen en dos: amar a Dios sobre todas las cosas y amar al prójimo como a uno mismo, y más aún, como Cristo nos amó.
¿Basta creer para salvarse?
No basta creer para salvarse, pues dice Jesucristo: Si quieres salvarte, cumple los mandamientos.
¿Quién dio los Diez Mandamientos?
Dios mismo dio los Diez Mandamientos a Moisés, y Jesucristo los confirmó y perfeccionó con su palabra y con su ejemplo.
¿Cuáles son los Diez Mandamiento de la Ley de Dios?
Los Diez Mandamientos de la Ley de Dios son:
1º Amarás a Dios sobre todas las cosas.
2º No tomarás el Nombre de Dios en vano.
3º Santificarás las fiestas.
4º Honrarás a tu padre y a tu madre.
5º No matarás.
6º No cometerás actos impuros.
7º No robarás.
8º No dirás falso testimonio ni mentirás.
9º No consentirás pensamientos ni deseos impuros.
10º No codiciarás los bienes ajenos.