lunes, 18 de febrero de 2013

Buena educación en iglesias y capillas


 

Cuidado de las iglesias.

Por respeto a lo sagrado (todo lo que tiene que ver con el culto de Dios, tiene un cierto sentido sagrado) y para que los objetos dedicados al culto luzcan bien para Dios debemos ser extremadamente delicados en el cuidado de las iglesias.

Cuidar la limpieza (papelitos en el suelo por ejemplo) y los bancos: si se apoyan los pies en los reclinatorios se arruina el tapizado, se ensucia, etc. Por supuesto no escribir, no dejar papelitos en el lugar para Misales, no pegar chicles...

Obviamente el buen comportamiento no se limita a la duración de las celebraciones litúrgicas. Una vez que se ha entrado en la iglesia, se está en un lugar sagrado. Es para rezar. Hay que estar en silencio. Quien no quiere rezar que no entre, o al menos que respete a los que rezan con su silencio. Incluso cuando no está reservado el Santísimo Sacramento en el sagrario.

Silencio sagrado. Desgraciadamente se descuida bastante en muchas iglesias, donde la gente charla con demasiada soltura. Esto hace que por más que insistamos nunca insistiremos demasiado...

"No correr. Caminar despacio dentro de la iglesia."

El silencio no es un mero no hablar. Expresa respeto, veneración. Es ya una forma de culto, ante Jesús presente en la Eucaristía. Es necesario para descubrir a Dios y poder escucharlo. Tiempo de recogimiento y meditación.
Tenemos que ser capaces de guardar silencio, apagar los celulares para no distraernos y distraer a los demás. Muchas personas son incapaces de hacerlo empecemos nosotros dando el ejemplo. Nuestra riqueza interior hará que podamos entretenernos con la mirada dentro de nosotros sin aburrirnos.
Obvio: no comer, chicles..., jugar, muecas, bromas, molestar a otras (tirar del pelo...).
Evitar distracciones. Curiosidad de mirar quién entra o sale. Quien estornudó...
Y ¡por favor! no cruzar las piernas, si ante un Jefe de Estado, no es correcto según el protocolo; no digamos ante el JEFE de todos los Estados.
Elegancia en el vestir:(No quiere decir ropa cara sino,  limpia y adecuada) cuanto más elegantes, mostramos más respeto y amor (¡hombres con bermudas...! ¡Personas en chancletas! ¡mini faldas y escotes!). No es sólo cuestión de no usar prendas indecentes: hay cosas súper decentes que son demasiado deportivas: nadie se las pondría para una sesión de gala en un teatro.
No es cuestión de si se puede o no: es cuestión de amor. Quien ama trata de dar lo mejor a quien ama.
Al entrar en una iglesia.
Lo primero, buscar el sagrario, para ir a saludar al Señor.
¿Cómo saber si está reservado el Santísimo? Por la lámpara votiva que debe haber encendida.
Uso del agua bendita. Es un sacramental. Hacer la señal de la cruz con la mano derecha con alguna gota de agua bendita es un gesto tradicional, que quiere pedir a Dios nos bendiga. Su uso piadoso perdona los pecados veniales de los que estemos arrepentidos. Siendo que el uso de agua bendita nos recuerda también nuestro bautismo (que representó nuestra incorporación a la Iglesia) se suele usar al entrar en la iglesia.

viernes, 15 de febrero de 2013

Dejar que Cristo entre en el corazón


Viernes después de Ceniza. La conversión no es simplemente obras de penitencia. La conversión es el cambio del corazón.
El tema del corazón contrito, de la conversión del corazón es el tema que debería de recorrer nuestra Cuaresma. Es el tema que debería recorrer toda nuestra preparación para la Pascua. La liturgia nos insiste que son importantes las formas externas, pero más importantes son los contenidos del corazón. La Iglesia nos pide en este tiempo de Cuaresma, que tengamos una serie de formas externas que manifiesten al mundo lo que hay en nuestro corazón, y nos pide que el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo hagamos ayuno, y que todos los viernes de Cuaresma sacrifiquemos el comer carne. Pero esta forma externa no puede ir sola, necesita para tener valor, ir acompañada con un corazón también pleno.

El profeta Isaías veía con mucha claridad: "¿es lo que Yo busco: que inclines tu cabeza como un junco, que te acuestes en fango y ceniza?" Dios Nuestro Señor lo que busca en cada uno de nosotros es la conversión interna, que cuando se realiza, se manifiesta en obras, que cuando se lleva a cabo, tiene que brillar hacia fuera; pero no es solamente lo externo. De qué poco serviría haber manchado nuestras cabezas de ceniza, si nuestro corazón no está también volviéndose ante Dios Nuestro Señor. De qué poco nos serviría que no tomásemos carne en todos los viernes de Cuaresma, si nuestro corazón está cerrado a Dios Nuestro Señor.

La dimensión interior, que el profeta reclama, Nuestro Señor la toma y la pone en una dimensión sumamente hermosa, cuando le preguntan: ¿Por qué ustedes no ayunan y sin embargo los discípulos de Juan y nosotros si ayunamos? Y Jesús responde usando una parábola: "¿Pueden los amigos del esposo ayunar mientras está el esposo con ellos?" Jesús lo que hace es ponerse a sí mismo como el esposo. En el fondo retoma el tema bíblico tan importante de Dios como esposo de Israel, el que espera el don total de Israel hacia Él.

Esta condición interior, el esfuerzo por que el pueblo de Israel penetre desde las formalidades externas a la dimensión interna, es lo que Nuestro Señor busca. El ayuno que Él busca es el del corazón, la conversión que Él busca es la del corazón y siempre que nos enfrentemos a esta dimensión de la conversión del corazón nos estamos enfrentando a algo muchas veces no se ve tan fácilmente; a algo que muchas veces no se puede medir, pero a algo que no podemos prescindir en nuestra vida. ¿Quién puede palpar el amor de un esposo a su esposa? ¿Quién puede medir el amor de un esposo a su esposa? ¿Cómo se palpa, cómo se mide? ¿Solamente por las formas externas? No. Hay una dimensión interior en el amor esponsal del cual Jesucristo se pone a sí mismo como el modelo. Hay una dimensión que no se puede tocar, pero que es también imprescindible en nuestra conversión del corazón. Tenemos que ser capaces de encontrar esa dimensión interior, una dimensión que nos lleva profundamente a descubrir si nuestra voluntad está o no entregada, ofrecida, dada como la esposa al esposo, como el esposo a la esposa, a Dios, Nuestro Señor.

La conversión no es simplemente obras de penitencia. La conversión es el cambio del corazón, es hacer que mi corazón, que hasta el momento pensaba, amaba, optaba, se decidía por unos valores, unos principios, unos criterios, empiece a optar y decidirse como primer principio, como primer criterio, por el esposo del alma que es Jesucristo.

Sólo cuando llega el corazón a tocar la dimensión interior se realiza, como dice el profeta, que "Tu luz surgirá como la aurora y cicatrizarán de prisa tus heridas, se abrirá camino la justicia y la gloria del Señor cerrará tu mancha". Entonces, casi como quien ve el sol, casi como quien no es capaz de distinguir la fuente de luz que la origina, así será en nosotros la caridad, la humildad, la entrega, la conversión, la fidelidad y tantas y tantas cosas, porque van a brotar de un corazón que auténticamente se ha vuelto, se ha dirigido y mira al Señor.

Este es el corazón contrito, esto es lo que busca el Señor que cada uno de nosotros en esta Cuaresma, que seamos capaces en nuestro interior, en lo más profundo, de llegar a abrirnos a Dios, a ofrecernos a Dios, de no permitir que haya todavía cuartos cerrados, cuartos sellados a los cuales el Señor no puede entrar, porque es visita y no esposo, porque es huésped y no esposo. El esposo entra a todas partes. La esposa en la casa entra a todas partes. Solamente al huésped, a la visita se le impide entrar en ciertas recámaras, en ciertos lugares.

Esta es la conversión del corazón: dejar que realmente Él llegue a entrar en todos los lugares de nuestro corazón. Convertirse a Dios es volverse a Dios y descubrirlo como Él es. Convertirse a Dios es descubrir a Dios como esposo de la vida, como Aquél que se me da totalmente en infinito amor y como Aquél al cual yo tengo que darme totalmente también en amor total.

¿Es esto lo que hay en nuestro corazón al inicio de esta Cuaresma? ¿O quizá nuestra Cuaresma está todavía encerrada en formulismos, en estructuras que son necesarias, pero que por sí solas no valen nada? ¿O quizá nuestra Cuaresma está todavía encerrada en criterios que acaban entreteniendo al alma? Al huésped se le puede tener contento simplemente con traerle un café y unas galletas, pero al esposo o a la esposa no se le puede contentar simplemente con una formalidad. Al esposo o la esposa hay que darle el corazón.

Que la Eucaristía en nuestra alma sea la luz que examina, que escruta, que ve todos y cada uno de los rincones de nuestra alma, para que, junto con el esposo sea capaz de descubrir dónde todavía mi entrega es de huésped y no de esposo.

Pidamos esta gracia a Jesucristo para que nuestra Cuaresma sea una Cuaresma de encuentro, de cercanía de profundidad en la conversión de nuestro corazón.

Enseñar a vivir

Enseñar a vivir, educar a dar, aprender a ser más por el amor
Enseñar a vivir
Enseñar a vivir
Hay quien piensa que la educación consiste en dar conocimientos. Pancho se educa si aprende a sumar, a escribir y a encontrar en un mapa la frontera que separa México y Guatemala. Marta es más inteligente si ha aprendido a decir “Good morning” con una pronunciación exquisitamente norteamericana (o inglesa, según los gustos).

Algo de verdad hay en esta idea, pero no toda la verdad. Porque lo que más importa en la educación es que el niño y el no tan niño sepan cómo afrontar la vida, cómo vivir. En palabras de Viktor Frankl, un psicólogo austríaco muerto en 1997, la educación no debe limitarse a dar sólo conocimientos. Su meta principal consiste en afinar la conciencia para escuchar, en cada situación de la vida, lo que se nos pide, lo que en cada momento alguien (también Alguien en mayúscula) está esperando de nosotros.

Enseñar a vivir nos abre los ojos para descifrar este instante de mi historia. ¿Qué se me pide, qué se espera de mí? ¿En qué ámbito de la vida puedo dar algo, puedo servir a alguien?

Las respuestas son casi infinitas. Miramos a la familia en la que nacimos. Unos padres y unos hermanos nos piden respeto, afecto, ayuda. La verdadera educación no puede enseñarnos sólo a dar regalos o caricias, sino a ofrecer nuestro tiempo, nuestro corazón, nuestra sonrisa, a los que tanto y tanto nos dan cada día bajo el techo en el que se esconde el amor de las familias. A la vez, los padres sienten el deber de cuidar, de mantener, de amar a los hijos, cuando son pequeños, pero también con especial cariño cuando llega la hora de la prueba que se soporta con menos dolor al sentir a nuestro lado el cariño de los que nos introdujeron a la vida.

Miramos fuera de casa. Cientos de hombres y de mujeres se cruzan ante nuestros ojos. En una esquina un niño limpia los cristales de los coches mientras otro exhibe un montón de periódicos para que alguien se los compre. En otra, un anciano lleva una pesada bolsa que intenta subir hacia su casa. En otra, una viejecita espera a alguien que la ayude a cruzar la calle. Los ojos abiertos saben descubrir qué se nos pide, qué se espera de nosotros, cuáles son las posibilidades que tenemos para ayudar, aunque sea un poco, a quien está perdido y busca dónde se encuentra la próxima parada de autobuses.

Luego, en el trabajo, muchos ojos solicitan nuestra ayuda. Alguna vez, es cierto, nos piden ayuda para planear un pequeño furto, para engañar al jefe, o simplemente nos invitan a escapar un momento a tomar unas cervezas en el bar de la esquina. El hombre y la mujer honrados saben decir “no” sin miedo a quienes invitan a una pequeña “alegría” conquistada con la tristeza de una trampa. El trabajo, como casi todo, es ambivalente: puede convertirse en una llamada a construir un mundo mejor, o en una ocasión para fomentar el propio egoísmo, para empequeñecernos con nuestras ambiciones de gigantes fracasados...

Situaciones de dentro y de fuera, accidentes y sorpresas, alegrías y dolores, se ponen ante de nosotros como surcos misteriosos e inciertos. No es fácil caminar cuando no se ve la meta. Sufre el corazón que pierde la esperanza cuando se llora al hijo muerto o cuando muere el esposo tan querido. Pero el dolor no puede clavarnos en el suelo, anular nuestros alientos, cortarnos las manos para impedir el consuelo de una oración sincera.

Incluso la enfermedad más paralizante, el pulmón de acero que cubre nuestro pecho, no anula nuestro espíritu. Vivir en el dolor es siempre duro, pero nadie puede quitar al que sufre la libertad con la que puede dar sentido a sus heridas, a sus lágrimas de enfermo.

Todo esto no se aprende sin esfuerzo. Cuando el niño de 6 años nos pregunta en la mañana si hace buen tiempo, no es correcto negarle la realidad. Un padre le dirá cómo están las cosas: “Cariño, hoy llueve, pero tú puedes hacer que este día sea bueno...” Una pequeña herida en el brazo, el diente que no termina de caerse, son momentos para que los padres enseñen a los hijos que vivir es hermoso si queremos, que la alegría no es regalo sino esfuerzo, que somos más en la medida en que más nos demos a los otros.

Enseñar a vivir, educar a dar, aprender a ser más por el amor. Todos podemos aprender y todos podemos enseñar. Basta con sonreír cada mañana y mirar al cielo para descubrir que hay Alguien que nos ama, que espera nuestros vuelos. Las alas del corazón triunfan si queremos. Y querer es posible en cada momento y en cada circunstancia de nuestro peregrinar terreno.

JESUS puede llenar ése vacío en tu vida

imagenes de jesus"El tiempo es oro." es un antiguo refrán que nos ha enseñado el valor del tiempo, motivándonos a usarlo en forma provechosa. Desafortunadamente, las crecientes demandas de la vida moderna han llenado nuestras agendas con ocupaciones y preocupaciones que continuamente reclaman nuestra atención.
Mientras nuestras vidas se mantienen tan ocupadas, el Autor del tiempo es relegado a un segundo plano y nuestra vida espiritual se marchita, dejándonos insatisfechos a pesar de todos nuestros logros. ¿Es ésa tu experiencia? ¿Anhelas un cambio? Sólo la presencia de JESUS puede llenar ése vacío en tu vida. El te invita:
"Vengan a mi todos los que están cansados y agobiados
y yo les daré descanso." Mat. 11:28

JESUS promete suplir toda las necesidades de tu vida
:


AMOR:
"Con amor eterno te he amado; por eso te sigo con fidelidad"
Jeremias 31:3

CONSUELO:
"Como una madre consuela a su hijo, asi te consolaré"
Isa. 66:13

GRACIA:
"Te basta mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad."
2 Cor12:9

FORTALEZA:
"No temas, porque yo estoy contigo...te fortaleceré y te ayudaré..."
Isa. 41:10

PAZ:
"Tú mantendrás en perfecta paz...a los que en Tí confían."
Isa.26:3

PERDON:
"El perdona todos tus pecados y sana todas tus dolencias."
Salmo 103:3

PROTECCION:
"Invócame en el dia de la angustia; yo te libraré ..."
Salmo 50:15

SALVACION:
"El Señor está cerca de los quebrantados de corazón, y salva a los de espiritu abatido."
Salmo 34:18


ESPIRITU SANTO, VEN A MI - ARTURO GIRALDO. (CON LETRA)




Una hermosa melodía, que nos invita a reflexionar, para poder cambiar nuestras vidas y ponernos de pie para recibirlo y llenos de Él poder avanzar.
DIOS UNO Y TRINO te bendiga.

Gran asamblea de alabanza, evangelización y oración. Padre Darío Bencosme




Regocijémonos y deleitémonos con nuestro amado señor, probemos un poquito de su dulzura y nos llene de amor, paz y alegría porque eso nos da si escuchamos y le abrimos nuestro corazón con sinceridad al Señor.
Dios te bendiga.

RCC 49 hermosos videos escúchalos con atención y llénate de gozo




Quien dice, que los que seguimos a DIOS somos tristes y aburridos, falso, somos felices porque DIOS UNO Y TRINO nos llena con su amor, paz y alegría que solo Él sabe dar, una felicidad que dura porque aunque los problemas nos  quieran avasallar Él está allí para sostenernos y cuando no podemos ya más nos toma en sus brazos y nos ayuda avanzar en el trayecto que nos falta. Escuchemos todas estas hermosas melodías y hagámoslas  nuestras, ya que el que canta ora 2 beses y si la bailas 3.

DIOS UNO Y TRINO te bendiga.