Que tu gozo Señor nos dure y nos impulse a movernos hacer tus cosas con tiempo y a destiempo, que
no nos entretengamos en cosas vanas y dejemos de lado las responsabilidades que
tenemos contigo; porque nuestro compromiso no es con los hermanos ni ningún humano
sino contigo Señor. Amen.
Dios te bendiga.miércoles, 20 de febrero de 2013
martes, 19 de febrero de 2013
QUIEN SOY YO?
Gracias DIOS UNO Y TRINO, por amarnos tanto y preocuparte
por muestra salvación a pesar de muestra insistencia en perdernos, tu allí constante
insistiéndonos en que quieres salvarnos, ¿Quién somos Señor para que te
preocupes tanto? Gracias Señor tu amor
es incomparable y no tiene límites.
Cambiar al mundo sin hacer ruido
| Mateo 5, 43-48. Cuaresma. Saber perdonar es un don y una gracia, pero está al alcance ¡aunque nos parezca imposible! | |||
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Perdona a tu hermano
| Mateo 5, 20-26. Cuaresma. Nos cuesta entender que el primer medio de alabanza a Dios pasa por medio del perdón, de la reconciliación y del amor. | |||
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Jesús enseña a orar
| Mateo 6, 7-15. Cuaresma. Un "Padre nuestro", rezado como un acto de amor y de entrega, arranca de Dios aquello que más necesitamos. | |
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Y al orar, no charléis mucho, como los gentiles, que se figuran que por su palabrería van a ser escuchados. No seáis como ellos, porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de pedírselo. Vosotros, pues, orad así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre; venga tu Reino; hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo. Nuestro pan cotidiano dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores; y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal. Que si vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas. Oración introductoria Señor, quiero iniciar mi oración llamándote ¡Padre! Permite que sepa meditar la profundidad de esta realidad tan hermosa. Por mi bautismo, ¡soy un verdadero hijo tuyo! Tomado con fe, esperanza y mucho amor de tu mano, concédeme que la presencia de Jesucristo en mi vida me convierta en un digno hijo tuyo. Petición Padre, que siempre rece el Padrenuestro. Meditación del Papa Nuestra oración es muy a menudo, una petición de ayuda en momentos de necesidad. Y esto es normal para el hombre porque necesitamos ayuda, necesitamos de los demás, necesitamos de Dios. Así es que para nosotros es normal pedirle algo a Dios, buscar su ayuda; y debemos tener en cuenta que la oración que el Señor nos enseñó: el "Padre nuestro" es una oración de petición, y con esta oración el Señor nos enseña la importancia de nuestra oración, limpia y purifica nuestros deseos, y de este modo limpia y purifica nuestro corazón. Así es que, si de por sí es algo normal que en la oración pidamos alguna cosa, no debería ser siempre así. Hay también ocasión para dar gracias, y si estamos atentos, veremos que recibimos de Dios tantas cosas buenas: es tan bueno con nosotros que conviene, es necesario darle gracias. Y esta debe ser también una oración de alabanza: si nuestro corazón está abierto, a pesar de todos los problemas, apreciamos también la belleza de su creación, la bondad que nos muestra en su creación. (Benedicto XVI, 20 de junio de 2012). Reflexión: Basta decir "Padre" Un hijo tiene "algo" que su padre no puede resistir, sin poder explicar bien por qué. Así es esto de ser padre. A Dios también le pasa. Cristo nos pasó el secreto, al enseñarnos a orar, empezando con esa palabra mágica que lo puede todo, si la decimos con el corazón: "Padre". No importa cuántas palabras digamos. Tampoco si las frases tienen sentido o belleza literaria. Lo que a El le importa es que somos nosotros, sus hijos, quienes nos dirigimos a Él. Un "Padre nuestro", rezado como un acto de amor y de entrega, arranca de Dios aquello que más necesitamos. Cada una de sus palabras puede ayudarnos a hacer una nueva oración, pues contiene las verdades más profundas de nuestra fe. Que Él es nuestro Padre; y de ahí se deriva que nos ama, que nos escucha, que nos cuida, que nos espera en el cielo. Que nuestra vida tiene sentido en buscar su gloria, en instaurar su Reino en el mundo, en cumplir su voluntad. Que nos cuida de los peligros y nos da el alimento y la fuerza espiritual que necesitamos para recorrer el camino hacia ÉL. Quizás desde muy pequeños venimos repitiendo, con mayor o menor devoción, la gran oración del cristiano. Pero sin duda, cada vez que lo hacemos, Dios "interrumpe todas sus ocupaciones" para escucharnos y atendernos como el mejor de los padres. Propósito Con confianza y humildad hacer un acto de alabanza y adoración a Dios recitando el padrenuestro y algunos salmos. Diálogo con Cristo Gracias, Señor, por enseñarme a orar. Sé que me puedo acercar a Ti con toda confianza, con la seguridad de ser escuchado y la certeza de ser amado. Que esta familiaridad no me lleve a olvidar con quién estoy tratando. Humildemente te pido que sepa, al igual que tu Madre Santísima lo hizo, reconocer y corresponder a las grandes maravillas con las que quieres enriquecer mi vida. |
lunes, 18 de febrero de 2013
¿Comulgas en La Mano? Viendo este video ya no lo haras! (Catolicos)
Por favor tomate tu tiempo,
escucha con mucha atención todos estos testimonios, abre tus ojos y tu
corazón a CRISTO JESÚS.
DIOS te bendiga.Como vestimos y actuamos en la iglesia.
Como VestimosLa forma en
que vestimos refleja cuanto respetamos al anfitrión y la dignidad del evento. Es
por eso, por ejemplo, que nos presentamos bien vestidos a una entrevista de
trabajo, a un banquete de gala, a una boda o un funeral.
Si los católicos comprendiesen el significado sublime de la Santa Misa, deberían manifestar el mayor respeto en la forma que se visten.
Si los católicos comprendiesen el significado sublime de la Santa Misa, deberían manifestar el mayor respeto en la forma que se visten.
No se trata
de juzgar a las personas por su apariencia. Bien nos lo enseña
Santiago:
Supongamos que entra en vuestra asamblea un hombre con un anillo de oro y un vestido espléndido; y entra también un pobre con un vestido sucio; y que dirigís vuestra mirada al que lleva el vestido espléndido y le decís: «Tú, siéntate aquí, en un buen lugar»; y en cambio al pobre le decís: «Tú, quédate ahí de pie», o «Siéntate a mis pies». ¿No sería esto hacer distinciones entre vosotros y ser jueces con criterios malos? -Santiago 2,2-4.
La persona
con vestido sucio puede que haya salido del trabajo y que sea su única
oportunidad de asistir a misa. Puede que venga con grandes problemas personales
y no está pensando en su forma de vestir. En fin, hay muchas razones y no se
debe juzgar. Es importante que extendamos una bienvenida llena de amor a todos.
Sin embargo,
debemos juzgarnos a nosotros mismos. Si vamos a misa vestidos
como si fuéramos a cualquier evento, sin estamos descuidando la forma de vestir
en la iglesia, hacemos mal. Recordemos que somos unidad de cuerpo y alma. Todo
nuestro ser debe prepararse para la gran celebración que es la misa dominical.
Todo lo visible ayuda a elevarnos al Dios invisible: La arquitectura, la música,
las vestimentas del sacerdote, las imágenes sagradas, los utensilios sagrados,
en fin, todo, debe manifestar la sublime importancia de la Santa Misa.
Aun si somos
pobres, vistamos para el Señor lo mejor que tenemos, con dignidad.
Lo importante es la actitud que representan nuestros actos. He podido
constatar muchas veces como los campesinos pobres van a la Santa Misa bien
arreglados. No tienen ropa de lujo pero visten lo mejor que tienen. Hay un
ambiente de respeto que manifiesta que la Misa es lo mas importante.
Si no
vestimos la mejor ropa para la Santa Misa, ¿para quien la reservamos?.
Recordemos que no solo se habla con las palabras sino también con el lenguaje de
nuestras actitudes externas. Es por eso que Jesús nos enseña en el Evangelio de
San Mateo:
«Entró el rey a ver a los comensales, y al notar que había allí uno que no tenía traje de boda, le dice: "Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin traje de boda?" El se quedó callado. Entonces el rey dijo a los sirvientes: "Atadle de pies y manos, y echadle a las tinieblas de fuera; allí será el llanto y el rechinar de dientes." -Mateo 22,11-13
Evidentemente
no se trata de un pobre que no tenía otra cosa que vestir, pues entonces
aplicaría el pasaje de Santiago expuesto arriba. Se trata de una falta de
respeto que no se puede justificar.
Si visitamos
las basílicas de Roma encontraremos que allí no permiten pantalones cortos,
vestidos sin mangas o escotes provocativos. No vamos a discutir aquí la
delimitación exacta de cada pieza. El pudor y el respeto nos deben guiar. No
abogamos tampoco por hacer de la ropa el centro de la atención. Pero hoy día nos
hemos ido al otro extremo y olvidado que vestir respetuosamente si tiene
su importancia.
Como actuamos en la
iglesiaLa Iglesia es un lugar sagrado, reservado para el
culto a Dios. El Santísimo Sacramento está en el tabernáculo y Su Presencia Real
requiere de nosotros la mayor reverencia. Es por eso que, aunque no se
esté celebrando la Santa Misa, el ambiente en la iglesia debe conducir a la
oración y el respeto a Dios.
No es que la
casa de Dios sea un lugar sombrío y severo pero tampoco es lugar para diversión
ni para andar a las anchas. Es mas bien un lugar sagrado, diferente a todos los
demás. ¡Es casa de oración! No es necesaria la rigidez pero no
se debe andar como en el parque o en un centro comercial. Toda nuestra actitud
debe reflejar nuestra fe en la Presencia de Cristo.
Tenemos la obligación moral de reflexionar sobre
nuestro propio comportamiento y enseñar a nuestros hijos. Los
sacerdotes y los encargados de formación deben igualmente enseñar el respeto
debido en la iglesia.
Algunas reglas:
En la Iglesia:
Prohibidos chicles, comidas y bebidas.
Vestir decorosamente. Evitar escotes y vestidos
provocativos;
evitar jeans, pantalones apretados, shorts, camisetas.
Mantener
el teléfono (mobil) apagado. Nunca utilizarlo en la iglesia.
Persignarse con agua bendita al entrar. Nos recuerda nuestro bautismo y
borra los pecados veniales
Hacer
genuflexión ante el sagrario (tocar el suelo con la rodilla
derecha)
Guardar silencio por respeto, para facilitar el
recogimiento y la oración. Evite
conversaciones y cualquier distracción.
En la misa:
Saber cuándo sentarse, arrodillarse y pararse.
Participar en las oraciones y los cantos.
Cuidar de no hacer ruido con los reclinatorios al levantarlos y bajarlos.
Sentarse
con postura decorosa. No acostarse en los bancos.
Enseñar a los niños a comportarse. No correr por la
Iglesia
Para comulgar:
Es
necesario practicar la fe católica y estar en gracia de Dios para ir a
comulgar.
Respetar
la hora del ayuno.
En la
fila estar recogidos en oración y no andar
saludando.
En la misa:
Para comulgar:
El descuido del respeto,
orden y decoro hacia las cosas de Dios ocurre si nos dejamos llevar por lo que
el mundo considera importante y "normal". Pero Dios exige a los suyos una forma
nueva de vivir y comportarse. El hecho de que Dios es Nuestro Padre y que nos
ama infinitamente no se opone a la necesidad de rendirle adoración y gloria y
manifestar sumo respeto en la Iglesia. Recordemos con que celo defendió Jesús el
respeto que debemos tener a la casa de Dios (Cf. Mt. 21,13).
-Padre Jordi
Rivero.
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